El adiestramiento en positivo se basa en premiar lo que queremos que se repita, en vez de castigar lo que queremos eliminar. La diferencia en los resultados es notable.
Cuando un perro es castigado, puede aprender a evitar el castigo, pero no necesariamente a entender qué se espera de él. El miedo también puede generar ansiedad o comportamientos defensivos.
En cambio, cuando premiamos el comportamiento correcto —con comida, juego o atención— el perro asocia esa acción con algo positivo y la repite con gusto, no por temor.
Esta forma de entrenar no solo enseña mejor: también fortalece el vínculo de confianza entre tú y tu mascota.